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Tocadas pero no hundidas

Tocadas. Tocadas pero no hundidas. Volvemos con el corazón hecho trizas pero cargado de amor y de lucha. Con ganas de enseñar los dientes a un sistema que posibilita la miseria de las fronteras.


Un sistema que dicta que las mismas aguas que bañan Melilla, en vuestra gran España europea, sean ilegales para las personas que viven a tan solo un km de estas, en Beni Enzar o en Jafeb.


Un sistema que genera que los niños dejen de ser niños y se vuelvan supervivientes de la calle. Donde las personas son juzgadas por tan solo querer vivir dignamente. Donde los seres humanos se vuelven merca de primera o de tercera y solo algunos pueden transitar libremente.


Donde la gente se la juega. Se la juega todos los días para seguir viviendo un poquito más dignamente.


Donde la policía, en vez de cuidar, embiste pateras y devuelve en caliente a personas y niños que cruzan a nado.


Donde la policía golpea, maltrata y tortura a miles de personas que tienen sueños más altos que sus vallas.


Donde existen ciudades multiculturales a más no poder, infestadas de cuerpos policiales y militares, pero también de gente bonita, y de gente preciosa que rescata y acompaña. Sí, Je parle de Melilla…[1]


Ciudad donde escucharás marroquíes y imazighen hablando un fluido andaluz.



Una ciudad no más grande que Cáceres blindada de vallas que atraviesan de arriba abajo las vidas de las que viven dentro y fuera de esta. Donde la gente realiza colas de más de cuatro horas de espera para cruzar una frontera anacrónica, indigna e inventada en la costa africana. Un pequeño retal de la Europa blanca postcolonial donde muchas personas no tienen acceso a cubrir sus necesidades más básicas durante su tránsito. Hablamos de comer y de beber. Hablamos de respirar. Hablamos de ver un problema que es el día a día de millones de personas.


Hablamos de personas.


Gracias a las que seguís luchando, a las que cuidáis y denunciáis, acompañáis y no invisibilizáis, a todas esas que seguís agrietando la carcasa de esta Europa que encierra. Gracias a esa gente rebelde que no cree que a los mares y a la tierra se le puedan poner jaulas y sobre todo, a todas esas personas que lleváis la mochila a rebosar, aunque no llevéis equipaje, pero que día a día continuáis haciendo vuestro camino.


Gracias por compartirlo con nosotras.


Nos quedamos con vuestras sonrisas y abrazos. Sukhran.




[1] Hace referencia a la canción Melilla. Camille y Manolo Esteban.



María eta Irati


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