Nadar - a falta de otras opciones

¿Cuándo empezaste a nadar?

  • (A.) A las 12 de la noche

¿Dónde empezaste?

  • (A.) En Beni Ensar. Había muchas olas y yo nadaba. Nadé mucho tiempo. Llegué a Melilla a las cuatro y media de la madrugada. Balearia estaba llegando también y había muchas olas.


Paradójicamente, Balearia, la empresa de transporte con el que algunos privilegiados del mundo pueden moverse libremente de un lado a otro del estrecho dice en su web #Mevoyseguro.


Quienes no están dentro de ese grupo, se arriesgan la vida nadando en el mar para aspirar a una seguridad.


La historia es de Ahmed, un chaval que en agosto llegó a Melilla nadando. En esa travesía perdió su teléfono, toda su documentación y todo lo que llevaba consigo para seguir su proceso migratorio desde Melilla. Sus cosas están ahora mismo engrosando la larga lista de aberraciones de la que el Mediterráneo es testigo a diario. La única opción de escapar volverá a ser el mar.


Su madre vive en Barcelona. Pero eso no le da a él derecho de migrar de una forma segura. Tenga documentos o no los tenga. A diario, en nuestras actividades en Melilla, somos testigos del racismo institucional que impide a la gente acceder a sus derechos.


Debido al cierre de fronteras el pasado mes de marzo, la mayoría de los chicos que están llegando a Melilla desde entonces lo han hecho nadando. En muchas ocasiones son niños, menores de edad que están migrando solos.


No solo se enfrentan a las olas y al peligro del mar. También a las autoridades, marroquíes y españolas.


Youssef, un chico de 18 años nos contó hace unos días que en julio de 2020 trató de llegar a nado a Melilla. Llevaba más de un año viviendo en Nador trabajando de lo que podía para ahorrar un dinero. Calcula que llevaba una hora nadando. Esa vez, según comenta, la Guardia Civil lo descubrió justo al salir de Nador, aún en aguas marroquíes. Cuenta que lo encontró una zodiac de la Guardia Civil española y que le llevó hasta suelo marroquí. Según el testimonio de otros chicos, en ocasiones en vez de subirles a la zodiac para volver a tierra, les hacen volver nadando hasta llegar a puerto, custodiándoles con la embarcación y al mismo tiempo increpándoles.


En su segundo intento, en el mes de agosto, salió de tierra a las 3 de la madrugada con otro chico. Dice que calcula que estuvieron nadando durante 4 o 5 horas. “Más o menos una hora mar adentro, hacia las profundidades, dos horas para llegar a la altura de las costas de Melilla, y una hora más para volver a alcanzar la costa”.


Cuenta que no se alejan demasiado de la costa para tener siempre como referencia las luces de los puertos y no perderlas de vista, para no desorientarse. Conoce historias de chicos que para evitar a la policía entran demasiado hacia dentro del mar, se desorientan y se pierden, y no vuelven a salir nunca.

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