2020

2020: La historia del mal año que también fue un gran año.

El mundo entero recordará 2020 como el año de la pandemia. No es para menos.

Pero no solo.

Lo urgente y lo importante suelen rivalizar protagonismos.

Tal vez por eso es tan necesario recordarnos y recordar la vida que hay más allá de los contagios, a pesar de los contagios.

Justo por eso es más necesaria que nunca defensa de los derechos humanos allá donde son sistemáticamente vulnerados y corren el riesgo de quedar eclipsados. No están solo en otros países. Existen en España, y no son pocos en la Frontera Sur.

En enero de 2020 llegamos a Melilla. Entonces no podíamos imaginar lo que vendría en marzo, todo lo que este año nos daría, y todo lo que, al quitarnos, nos enseñaría.

En estos 12 meses, confinamiento incluido, hemos compartido-crecido-soñado -sentido-vivido más que en 12 vidas. Si, también hemos llorado. Pero a veces fue de pura alegría. Y esas cuantas veces, de esperanza contagiosa a rabiar, nos da la certeza: No TODO fue malo en 2020, gocemoslo:

Solidary Wheels y No Name Kitchen nos damos la mano.

Objetivo: Frontera Sur.

Comenzamos por Melilla. La Cañada (de la vida) es nuestro hogar.

Defender los derechos humanos es la meta.

El camino, justo ese, compartir camino: ¡Y ahí han estado volcadas las energías este año!

En despachos jurídicos -sanitarios-académicos bajo una sombrilla de playa de San Lorenzo o en un skatepark.

En intervenciones psicosociales grupales y particulares de tantas personas varadas en esa cárcel al aire libre que es Melilla.

En observaciones detalladas y documentación pormenorizada para fraguar denuncias e incidencia consistentes.

En acuerparnos con las personas en movimiento, entidades y persona-hogar, de acá, de allá, en terreno, en el resto del mundo…porque en red, todo pesa menos.

Darnos “estructura” está siendo fundamental para ello, para ir avanzando y también y para garantizar la continuidad del proyecto mientras exista la vulneración de derechos. Para rodar a buen ritmo hayan sido esenciales los grupos de trabajo específicos que, ayudados por las nuevas tecnologías y estrechamente interconectados, nos han permitido avanzar con un pie en terreno…y con otro, en multitud de lugares del mundo necesidades diferentes: Además de los grupos ya mencionados de documentación, denuncia, legal o salud, han comenzado a funcionar otros también esenciales como el que nos conecta con la situación de Ceuta, con Canarias, con redes de apoyo y de acogida de niñas y mujeres fuera de Melilla, con nuevas herramientas de alfabetización, con la comunicación, incluso con la búsqueda de financiación para poder seguir manteniendo la presencia en Melilla. Es esencial.

Queremos seguir respirando ese aire que sabe a hierbabuena.

Fulminando la valla al mirarla.

Masticando a pachas la injusticia para transformarla en derechos.

Regadas por la valentía de quienes migran, y no paran de contagiar fortaleza.

Compartiendo vida,atardeceres, lazos y siembras colectivas.

Celebrando con levadura los triunfos de las personas.

Achicando la rabia ante los fracasos del sistema.

Y paseando, como señala nuestra compañera en terreno Alba, pudiendo saludar a cada niñx o joven que vaga por Melilla:“Buenas noches Hassan, Mohamed, Rachid..." Conociendo su nombre. Consciente de todo lo que eso significa.


No, 2020 no fue solo un mal año, ha sido también un gran año.

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